Si llegué a imaginar cómo podía ser este viaje, me faltaron vasos medio llenos en todos los sentidos.. No sé vosotros, pero yo regreso hoy con una sonrisa increíblemente sincera, con muy buen sabor de boca, con unos cuantos "te quieros" que he tenido que apretar en la maleta y con muchas, muchas cosquillas al recordar.. Con Tunisia como destino y treinta personas dispersas nadie pensó que pudiéramos disfrutar tanto más allá de las noches de juerga y de dormir hasta mediodía.. Fue perfecto, perfecto en cada uno de los aspectos. Es difícil pensar que hoy dormiré sola, que nadie me despertará a gritos ni tendré manos que acariciar o conversaciones que tejer mientras afuera amanece.. No olvidaré el primer contacto con Omar, nuestro guía, que hablaba sobre el Barça como si lleváramos escrito en las caras medio dormidas "culé", y que hizo que todos, absolutamente todos, lo fuéramos queriendo poco a poco. Llamaremos a la puerta a las seis, os queremos despiertos, ashlema Tunisia, allá vamos. Una mezquita que recuerdo especialmente, la de Kairowan, preciosa, como una mancha enmedio de tantas calles blancas y desiertas. Vendedores acosándote en todas partes donde ponías los pies, colocándote en las manos flautas y tabaco, regalándote mil pequeñeces y persiguiéndote después, listos e incansables, para que se lo pagaras. Inolvidable la primera vez que nos acercamos al desierto, comenzando por aquel lago salado que dormitaba, imponente, a ambos lados de la carretera, azul cristalino a la derecha, rojo a la izquierda, con la sal carcomiendo la orilla, y que se extendía hasta mucho más allá del horizonte, produciendo espejismos en forma de ovni. La llegada al desierto la tengo todavía grabada en la piel, cómo se veía el mundo desde encima de aquel camello, las dunas silenciosas, la arena blanca y escurridiza, la paz de aquel atardecer y la manera en la que el viento te transportaba.. Fue algo perfecto, y por primera vez entendí a Orens cuando explicaba que se había enamorado del desierto, es uno de los parajes más mágicos y fascinantes que jamás llegaré a ver. Se formaron las primeras parejas, pero sobretodo, creamos de manera natural dos grupos muy diferentes [sencillos vs. osseastio], habiendo más abrazos que sorpresas, coincidiendo en el nuestro personas a las que nunca diste la oportunidad de cruzar nada más que un "hola".. Me maravillaron muchísimas cosas, pero por encima de todo, más que cualquiera, me fascinó el ambiente entre nosotros. Es algo que nadie hubiera podido concebir dos semanas antes.. Y me encantó, me encantó la convivencia con todos vosotros, y aunque a la mayoría os conociera bien ya, el simple hecho de estar juntos, compartiendo hoteles y horas muertas, fue fantástico.. Me llevé de allí sentimientos amplificados hacia nuestro pequeño grupo, y no olvidaré nunca lo inreíblemente bien que me sentía en cualquier lugar, aún habiendo dormido dos horas, aún no habiendo comido nada o añorándole a él, si os tenía al lado. Es algo que no puedo explicar con palabras, ya que nunca había sentido nada parecido, y no era el amor en exceso ni el calimocho surtiendo efecto, es sencillamente que el buen rollo que había me y nos producía una paz indescriptible.. No sé vosotros, pero al mirar hacia adelante yo sólo veo ganas, de quedar cualquier día y comentar la jugada, de devolvernos la mirada cuando nos crucemos en los pasadizos, de acabar las conversaciones nocturnas que los relojes dejaban a medias, de quereros un poco más y no importarme el pasado.. Yo, que soy de tan pocas palabras y de menos besos, me descubría sintiendo un cariño simple e infantil hacia los cuerpos dispersos por la habitación.. Sergi besándome y poniendo la otra mejilla, Kara recordándome que me quería, evocando nuestros días infinitos en la escuela, yo fascinada ante personas que no sabía tan transparentes ni increíbles.. Sobretodo, me encantó Josep Maria, al que un día ya comencé a conocer, pero hoy sé que es genial.. Pintar a Marc mientras dormía fue el rato más divertido de la semana, petsss

Fue muy extraña una noche, en la que la habitación estaba llena y comencé a hablar con Carlo [ver el penúltimo post y uno que le dediqué hace tantísimo tiempo, echándola de menos], quizás por casualidad, quizás por subconsciente de ambas. Al cabo de dos minutos nuestra conversación ya no era trivial, y tampoco estábamos en Tunisia de viaje de fin de curso, estábamos a un año antes, cuando no éramos dos sino una, cuando vivíamos juntas y madurábamos a velocidades vertiginosas.. No hablamos del pasado, nadie preguntó por qué, no hubieron reproches ni iniciativas aparentes de volver a ser como antes, pero sí charlamos, horas enteras, con la ventaja de conocernos ya palmo a palmo, de esa manera profunda con la que sólo puedo hablar con ella, enfocando temas, explicándonos nuestras vidas desde que nos separamos y, sobretodo, despedanzando sentimientos. No recordaba que conversar con ella es totalmente distinto, y que no hay espacio para lo vulgar.. Cuando nos quisimos dar cuenta ya no quedaba nadie en la habitación, y muriéndonos de frío en una misma cama continuamos hablando, contándonos, reconociéndonos, hasta que vimos que eran las siete de la mañana y tocaba desayunar; nos voló la noche, y fue especial para ambas, lo sé, porque tuvimos el corazón en un puño y nos faltó tiempo para más palabras, para ver, una vez más, que tres años juntas no fueron fruto de la casualidad, sino de todo lo que sentimos [todavía] la una por la otra. En cinco o seis horas, después de tantos meses, me conoce ya más que muchas personas que conforman mi día a día. Fue bonito, y me alegro muchísimo de haberlo compartido con ella, al fin y al cabo fue muy importante para mí, mucho, y lo importante no se pierde aún girando 360 grados. Ha madurado tanto, pero no se lo puedo reprochar, yo elegí ser niña todavía mil vidas más, y seguiré riendo y despreocupándome, viviremos en mundos distintos de nuevo. Te quiero pequeña. Los zocos fueron lo mejor de todo el viaje, no compréis muchooo..! Y era inevitable salir de allí con doce bolsas colgando.. Regatear es, probablemente, lo que más echaré de menos de allí. No saben del negocio ni ná..! El más listo pedía 12 dinares y un beso.. Los hombres llegaron a asustarme, y es que fuera donde fuera me miraban fijamente, y por si no fuera poco todos me lo decían, ¿has visto como te miran..? Incluso Sergi llegó a sobarme por iniciativa propia para que dejaran de acercarse a decirme cosas.. Era raro, pero supongo que fue por el piercing, porque hablando con uno me comentó que nunca había visto allí ninguno en la boca, y varios lo elogiaron

Fue genial una tarde en la que, saliendo de los zocos [tam-tam que se rompió más tarde, cachimba, tabaco de hojas de menta y fresa, un anillo en el que pone el nombre de él, una pulsera para mi hermana en árabe, un camello.. aquel día creo que ya está, consumismo absoluto

], sonaba Aisha, de Khaled, en una calleja de mala muerte, y comencé a cantarla.. Los dos hombres que había cerca me miraron muy sorprendidos, y yo flotaba en una felicidad absoluta mientras ellos gritaban no-sé-qué y yo corría calle abajo, susurrando ecoute moi.. El coliseo romano era bonito, ehm, no pudimos visitarlo a fondo porque estaban grabando un anuncio de Ralph Lauren.. Uno de los días hicimos una excursión en 4x4 a un oasis... Qué preciosidad.. Era increíble, qué bello, el paisaje, el relieve, aquellos valles poblados de palmeras y riachuelos.. En aquel mismo sitio rodaron El Paciente Inglés, La Guerra de Las Galaxias [Amenaza Fantasma], e Indiana Jones [en busca del arca perdida]. También me encantaron las casas trogloditas que nos llevaron a visitar, la mayoría deshabitadas ya, construidas en las paredes y peligrosas debido a las lluvias, pero nos detuvimos en una en la que vivía gente todavía, y una mujer nos invitó a pasar como si de amigos se tratara.. Mirábamos curiosos mientras la familia hacía vida normal, recorriendo los pasillos y rincones del habitaje, luego amasaron pan y prepararon te para nosotros. Más tarde jugamos a fútbol con el hijo de la pareja, y nuestro conductor, El Zorro del Desierto [Mohtan], se desfasóoo. Contaría mil cosas, como que las calles son blancas y azules, siempre, siempre, y que todos los CD's son piratas a menos de tres euros o cinco dinares, que los árabes fueron gente encantadora en todos los sentidos, que si alguno de nosotros era racista superó todos los prejuicios, que los cementerios tunisianos son increíblemente bonitos y simples, que algunos islámicos sí comen cerdo, que el machismo impera pero ya no todas las mujeres llevan pañuelo.. Yo qué sé, yo qué sé, hay tantas cosas que me sorprendieron, tantas que recuerdo y recordaré siempre, tantos atardeceres a primera línia de mar y tanta belleza en todas partes, que no merece la pena extender ese post, porque jamás terminaría... Bislema, Tunis, bislema..
Ojalá que el destino me vuelva a traer..